viernes, 27 de noviembre de 2015

Colmillos en la noche 4

Un nuevo día comenzaba en la comarca y Argos salió de la mansión en dirección al pueblo, su padre le esperaba para tener noticias de como habían ido las negociaciones el día anterior.
En la plaza del pueblo estaba la taberna, los hijos de la noche, lugar habitual donde se reunían lo lugareños de la zona y donde Craustor, el padre de Argos, esperaba a su hijo impaciente por la llegada de noticias de su primogénito.
- Hola padre (Dijo Argos).
- Te espera impaciente Argos, cuéntame como fue todo ayer. (Respondió Craustor).
Se podría decir que bien padre, pero espero equivocarme en mis pensamientos ya que yo opino que de momento habrá calma, pero no creo que se pueda evitar que en un futuro no muy lejano comience de nuevo la batalla y esta vez ninguno nos libraremos de ella.
Argos le contó a su padre lo sucedido el día anterior y las peticiones de los sin nombre, también le habló de la respuesta de la nueva gobernadora de la comarca y de como una de las peticiones no podía ser decidida por ella ya que eran los miembros del consejo los que debían decidir sobre cambiar una de las leyes que estaban impuestas durante siglos.
Craustor quedo pensativo durante unos segundos, tomó su vaso y tras un buen trago de vino le dijo.
- Cual es tu opinión sincera hijo.
- Yo creo que los pura sangre se van a oponer, estoy seguro padre, y necesito saber de que parte va a estar nuestro clan. Ya sabes que yo voy a hacer lo que sea necesario por defender a Kira y a su padre.
- En principio nuestra postura sigue siendo la misma, el conde siempre nos a tratado bien y vamos a estar de su parte mientras él no haga nada injusto de su parte.
-Me da gusto saber que voy a tenerte de mi lado, tu apoyo es muy importante para mi padre. Bueno voy a ir a ver nuevamente a Estefan y a decirle cual es la decisión de la gobernadora.
Padre he hijo se despidieron y Argos tomó rumbo al bosque de las estrellas para reunirse nuevamente con los sin nombre. Casi llegando a su destino fue detenido por una de las patrullas de los sin nombre que hacían guardia en la entrada del bosque.
- Donde vas perro guardián (Dijo uno de los que le habían detenido el paso).
Argos reconoció al momento a Tomas, uno de los participantes de la reunión del día anterior.
- Quita de mi camino Tomas, no tengo nada que hablar contigo, es con Estefan con quien vengo a hablar y contigo no quiero perder mi tiempo, hazte a un lado.
- Yo decidiré si puedes hablar con Estefan, dime a mi lo que tengas que decirle.
- Ya te he dicho que te quites de mi camino, si no seré yo el que te quite.
Entre los dos compañeros de Tomas consiguieron convencer a Tomas para que le dejara pasar, pero Tomas se empeño en que si pasaba iría escoltado por ellos, Argos entendió que era mejor acceder y evitar la disputa. Pasados veinte minutos aproximadamente llegaron donde se encontraba Estefan.
- Pronto has regresado Argos (Dijo Estefan).
- Ya tengo la respuesta a nuestra conversación de ayer (Respondió Argos).
- Bien acompáñame y hablemos.
Los dos se sentaron bajo la sombra de un gran árbol que los resguardaba del intenso sol que castigaba ese día con mucha fuerza y Argos le contó lo que Kira le había trasmitido para él.
-Ya imaginaba yo que esto iba a pasar, de momento di a tu ama que esperaremos la decisión del consejo y que agradecemos la rapidez de su respuesta, comprendo que ha dado lo que está es su mano, pero dile que si la respuesta del consejo es negativa, no podré evitar que corra nuevamente la sangre, los ánimos están muy mal por parte de mi gente.
-Yo se lo diré, pero en confianza te digo que veo complicado que los pura sangre acepten ya sabes como son.
Los dos se despidieron y Argos salió del bosque dirigiéndose nuevamente al pueblo. Durante el camino no podía sacar de su cabeza las palabras de Estefan y cada vez estaba mas convencido de que no habría forma de evitar la lucha, ya que estaba seguro de que el consejo no solo no iba a aceptar si no que no iba a tardar en enviar a sus ejércitos y él debía estar preparado antes de que eso pasara.
Ya en el pueblo se dirigió directamente a casa de su gran amigo y segundo de su padre, Hector, él podría ayudarle en caso de que ocurriera lo que ya no paraba de rondarle la cabeza, él podría intentar hacer entrar en razón a los sin nombre, ya que su opinión era muy respetada por todos los licántropos. Hector fue uno de los primeros hombres lobo en conseguir su libertad y no estaba atado a las normas ni de vampiros, ni de los mismos hombres lobo.
- Hola mi buen amigo, hay algo que me preocupa y que debo consultar contigo. (Dijo Argos, al abrirse la puerta).
- Aunque no lo creas esperaba tu visita Argos, ya he hablado con tu padre y estoy al tanto de la de todo. (Le respondió Hector).
- ¿Entonces ya sabes lo que va a ocurrir verdad?, los nobles no van a aceptar la petición de los sin nombre y temo que envíen a los Dark death y ya sabes lo que ocurre cuando ellos llegan.
-Yo también he pensado en ello y esa sería la peor de las situaciones.
-Temo que va a ser muy difícil apaciguarles, ni el mismo conde va a poder detener el conflicto.
- Déjame que hable con los sin nombre y haber si podemos encontrar una solución, Argos.
- Está bien mi buen amigo esperaré tus noticias.
Y con esto dieron por terminada la conversación y Argos regresó a la mansión para reunirse con Kira.

Publicación original  de: Andres Lopez.

1 comentario:

  1. Muy emocionante,se vislumbra una batalla en los grupos,buenísimo Andy,ya estoy al día en la historia,gracias por compartir,me vienen tantas ideas y emociones en mi cabeza al ir leyendo la historia...!! :) ¡Abracitos amigo...!!!

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