martes, 24 de noviembre de 2015

Colmillos en la noche 1

La noche caía en el puerto, la niebla se podía cortar con un cuchillo de lo densa que era y solo se escuchaba el sonido de un gato maullando en la lejanía. Era el 5 de febrero de 1827, ese día que Argos llevaba esperando durante meses, por fin podría ver a la mujer que amaba en silencio sin que nadie supiera de sus sentimientos hacia ella, era un tabú, algo que no podía pasar, nunca podían unirse miembros de las dos especies. Las luces de los candiles de la cubierta del barco ya se veían en la lejanía, el sudor empezó a caer por su frente, su cuerpo se tensionaba por momentos ya quedaba poco para poder verla, por fin estaría cerca de Kira.
Argos era un licántropo que tenia como misión proteger a los descendientes de la familia Rocher, así como lo habían echo todos los miembros de su familia antes que él y Kira era la tercera hija del conde Arthur Rocher, actual regente de tan noble estirpe; ellos se conocían desde niños y cosas del destino ahora se iba a convertir en su protector, aquel que debía velar por ella a todo costa, algo que no era necesario que su padre le hubiese ordenado ya que Argos llevaba años amándola en silencio, guardando dentro de sí esos sentimientos que cada vez le costaba más disimular.
Por fin el barco atracó en el puerto, pasaron unos minutos que parecían eternos y por fin se vio movimiento en cubierta, era uno de los marineros que estaba preparando la pasarela para que bajasen los viajeros del barco, poco a poco descendía la gente y ella no bajaba, ¿donde estaba por que no salia?, Argos se acercó a la nave para poder ver mejor la cubierta y por fin pudo observarla al fondo acompañada de Celeste su fiel sirvienta.
- Hola mi señora (Dijo Argos, mientras hacia una reverencia).
- Ya te he dicho muchas veces que me llames Kira, nos conocemos de toda la vida y ya sabes que me molesta que me hables con tanto respeto.
- Ya no somos niños y he de saber cual es mi lugar.
- Tu lugar es junto a mí Argos, yo he sido la que le he pedido a mi padre que tú fueras mi guardián, ya sabes que solo en ti confío.
- Ya sabes que siempre a sido mi deseo poder estar a tu lado, yo nunca te fallaré.
- Pues como mi primera orden, tienes que tratarme como siempre lo has hecho y para empezar debes llamarme Kira.
- Así será (Respondió Argos, con una sonrisa en su rostro).
El carro esperaba a pocos metros, Argos recogió el equipaje y emprendieron el camino que les llevaría al que sería su hogar desde ese momento, el camino hasta la mansión era de unos 4 kilómetros y tenían que atravesar el bosque conocido como, el bosque de las estrellas, se le conocía por ese nombre por las miles de luciérnagas que alumbraban toda la zona, pero era un lugar peligroso, estaba habitado por el clan de los sin nombre, un grupo de hombres lobo que se habían separado del resto y que eran conocidos por su gran odio a los vampiros, había que ir preparado para lo que pudiera pasar.
La noche cada vez era mas cerrada y el estrecho camino atravesaba el frondoso bosque, los caballos iban al galope, había que dejar rápido esa zona, la noche era peligrosa, ya habían desaparecido varios nobles por esos lugares en los últimos meses.
- ¿Cuanto queda para llegar? (Dijo Kira).
- Ya casi estamos (Respondió Argos).
Un sonido hizo que cambiara la expresión del rostro de Argos, era algo que él conocía muy bien, ellos estaban cerca, asomó la cabeza por la pequeña ventana que había en el lateral del carruaje y pudo ver varias sombras que les seguían entre la espesura, pero solo les observaban, les seguían sin dar muestras de hostilidad, poco a poco las sombras se fueron alejando y ellos por fin iban llegando a la zona iluminada, el peligro había pasado por esta vez.
Por fin llegaran a su destino, la mansión era una propiedad que recién había adquirido el conde para su hija y tenía un extenso terreno que la rodeaba, el camino hasta la entrada estaba plagado de arboles frutales y hermosos jardines, todo preparado para que Kira se sintiera cómoda al alejarse por primera vez de su familia, el carruaje por fin se detuvo, lentamente descendieron y entraron a la mansión.
- Ha sido un viaje largo, estoy muy cansada me gustaría retirarme ya a mi dormitorio. (Dijo Kira)
- Lo comprendo, ya tienes tu cuarto preparado, enseguida te subo tus pertenencias y yo también me retirare a descansar.
El primer día por fin había terminado y nada malo pasó, Argos podía estar tranquilo, su señora estaba a salvo, pronto tendría que explicarle la situación de la comarca de la que se iba a hacer cargo la joven, pero eso ya sería otro día, ahora solo tenia que descansar y velar por sus sueños.

Publicación original  de: Andres Lopez

1 comentario:

  1. Ay que padre Andy,me encanta...¡Esperaremos la siguiente parte..!!! ¡Muchas felicidades..!!!

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